BABOSADAS MIAS Y DEMAS HIERBAS

LA CHACHI, ALOCADA PERIODISTA MUY CHAPINA

07 diciembre 2010

EL 7 DE DICIEMBRE

"!Uy mijita, en estos tiempos, el diablo anda suelto!", decía mi abuelita cuando escuchaba tantas malas noticias en la radio y en la televisión. Pero nosotros los chapines, como que nos creemos tan "salsas", como para quemar al cachudín todos los años.

Decían los antiguos que, antes de las fiestas de fines y principios del año, que empiezan el 8 de diciembre, con la celebración del día de la Virgen de Concepción, había que sacar al diablo de la casa y quemarlo en la hoguera, para que no estuviera jodiendo.

Pero creo que antes, tal vez las cosas no eran tan crudas como ahora, o lo más probable que la comunicación no era tan eficaz y eficiente, como en nuestros días y no se enteraban muy rápido de las noticias de otros lugares. Pero yo sigo pensando en que antes, en Guatemala no había mucha violencia. Hasta en mis tiempos, no era una osadía pensar que podíamos deshacernos del cachudo por un buen tiempo, o al menos, hasta el 2 de candelaria.

Yo me acuerdo, de cuando yo era chiquita y de cómo celebraba del Día de los Fogarones (o Fuegarones, de todos modos esas palabras no las reconoce el Diccionario de la Lengua Española).
!Qué alegre muchá! ese día se hacía en mi casa limpieza general (eso no era tan alegre) y toda la basura se sacaba a la calle para su respectiva quemada. Sí, la creencia era que había que sacar todo lo viejo, inservible y podrido para pegarle fuego. De esta forma el diablo se botaba de la casa.

A mí lo que me encantaba era comprar unas mis ametralladoras de cohetes y meterlas en la fogata. Bien alegre me ponía cuando tronaban y echaban chispitas. Recuerdo que toda la calle se llenaba de fogarones, pero ya no tanto de basura casera, sino de chiriviscales y hasta de colchones de paja.

Nos subíamos a los tejados a ver ese espectáculo de fogatas en todas las calles aledañas. Era muy bonito y alegre, porque sabíamos que con eso, empezaba ya la Navidad.

Un año de esos, en que ya me fui quedando solita con mis costumbres de niña, pues mis hermanos crecieron, me pasó algo bien chistoso, con eso de que los viejitos creían que había que sacar todos los desechos de la casa. Estaba yo con mi fogarón bien chulo y que nunca que se apagaba, por lo que me sentía re-contenta ya que había sido el más grande de la cuadra. En eso se apareció don Chente, un viejito evangélico que vivía casi en frente de mi casa y que no celebraba el 7 de diciembre; iba con su gorrito y su suéter, saliendo de su casa, con un bote viejo lleno de papeles.

Se acercó a mi fogarón y sin decirme nada, dejó caer todo el contenido del recipiente. Con mis amigas, no supimos qué era, hasta que empezamos a sentir el olorcito. !Puchis, eran sus papeles del inodoro!

Revirados tuvimos que entrarnos todos los vecinos, porque no se aguantaba en toda la cuadra, el tufo que salía del fuego. Mejor fui a comprar otra ametralladora, según yo, para disimular el mal olor. Pero creo que nomás sirvió para hacerle honor a la pestilencia.

Qué ocurrente el bendito señor. Ya estaba algo malito de su cabecita, pero bien que le dio para saber la forma de deshacerse más rápido de sus demonios.

Bueno, a saber si realmente quemábamos o no al diablo, porque nosotros seguíamos haciendo travesuras a diestra y siniestra. Aunque don Chente nos ganó esa vez con semejante diablura.

Ahora esas costumbres se han ido terminando. Yo pienso que es para bien, desde el punto de vista de que hay mucha gente irresponsable que provoca incendios; y es que nunca es bueno jugar con fuego y especialmente que sean los niños los que estén involucrados.

Y desde hace años, cuando supe que los chiquitines son utilizados como mano de obra para la fabricación de cohetillos y que por ello, muchos han muerto o han sido mutilidos o desfigurados, como que le declaré mi repudio a la pólvora y he denunciado internacionalmente esta injusticia, en repetidas ocasiones.

Entonces, como ya no hay tantos que hacen fogarones como antes, ¿será que ahora, el diablo anda más suelto? Hay que tener cuidado, porque dicen que se disfraza de lo que sea, pues parece que esa es una de sus mejores habilidades para robarnos la tranquilidad. Pero yo creo que a lo que se referían más los antiguos, era a que debíamos prepararnos para la Navidad y llenarnos de ese espíritu de paz, armonía, bondad, tolerancia y solidaridad, que tanto necesitamos. Para que practiquemos un poquito el perdón, al menos una vez al año, aunque nos vengan a quemar los papeles shucos del baño, en frente de nuestra casa.

No creo que la razón de que ande suelto sea que ya no acostumbran tanto, quemarlo el 7 de diciembre. Pero para empezar las fiestas navideñas, sería bueno que recogiéramos al cachudo de Guatemala linda y lo mandáramos al infierno de una vez por todas, para que se acabe la violencia en nuestra Eterna Primavera.

Saludos a los vecinos del Barrio La Concepción en La Antigua, Guatemala, felicitaciones por mantener las tradiciones. Ojalá tanto ellos, como todos los que pudieran se unieran a la lucha en contra de utilizar niños en la industria de la cohetería.
Foto: www.cachondeos.es


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7 Comments:

At domingo, 10 diciembre, 2006, Anonymous Lui said...

Chachi, siempre nos tienes entretenidos con tus historias, asi conocemos algo de las costumbres de nuestro pueblos, esa de quemar al diablo no la sabía. Interesante saber asi podemos quemar alguno que ande por donde no debe.
Y que pasaría hoy con Marcelo de Loreto, que estamos de cumpleaños, espero que este festejando a lo grande, y no se deje quemar. Salud cumpleañero, brindemos por que cumplamos muchos, muchos mas.

 
At lunes, 11 diciembre, 2006, Anonymous Anónimo said...

Que saludable leerte Chachi. Me has dado el calor de la fogata antidiabólica ahora que estamos a bajo cero aquí. Y que humana tu defensa de los pobres patojitos haciendo cohetes.
Gracias por todas las risas y por narrar tan bien esa bellísima tradición.

Agradecido, saludos.

 
At lunes, 11 diciembre, 2006, Anonymous Tepescuintle said...

¡Jajaja!, si que estaba bien poseido ese don chente.

Que bueno que se vayan dejando de lado estas "tradiciones" porque aparte de ser peligrosas para los patojos que siempre andan de shutes en todas estas cosas tambien genera un perceptible aumento de contaminación.

Como siempre Chachi, otra interesante y entretenida "babosada" tuya.

¡Salu2!

 
At lunes, 11 diciembre, 2006, Blogger Juan said...

Chachi siempre hay DON CHENTES en cada pueblo (o como diria NERUDA en cada puerto..) talvez lo que mas falta me hace es reventar un par de cuetes...Aqui es prohibido (solo el 4 de Julio queman los grandes almacenes esas cantidades de polvora) A veces de perdido sale uno que otro cachinflin que tirar en el techo del edificio...solo en las reservaciones indigenas es 'Legal" Comprar y quemar pirotecnias....Te acordas que cuando un cuete no explotaba y solo tiraba chispas decian.....SE SOPLO.....mi abuela era bien agarrada la viejita y cargaba todo su pisto en el brasier (nunca abrio una cuenta de banco) no habia cacha de pegar un gabetazo y cuando uno le pedia billete para comprar cuetes decia....DE LOS TONTOS Y LOS NOVELEROS..HACEN PISTO LOS CUETEROS....Al final se conmovia y siempre nos regalaba una choca para gastarla en cuetes...

 
At lunes, 11 diciembre, 2006, Anonymous Chachi said...

Sí verdad Juan, y te acordás de los cuetes que no tronaban bien y se iban echando chispitas, como canchinflín, les decíamos "se chifló"...jajajajaja.

A mí sí me daban pisto pa´quemar cuetes vos, pero mejor ni me hubieran dado porque siempre terminaba con la ropa quemada. A mí lo que me gustaba era comprar canchinflines y un cigarro para echarle sus jalones.

 
At miércoles, 20 diciembre, 2006, Anonymous Marnie said...

Cuando yo era patoja,la navidad y año nuevo eran mis noches preferidad, ya que t dejaban acostarte hasta bien tarde, ademas de fumar con el pretexto de los cohetes.

 
At martes, 07 diciembre, 2010, Blogger la-filistea said...

Que recuerdos vos Chachi!
Sabes? yo de niña trabajé haciendo cuetes, pero me llevaba las mechas y el papel de china a la casa y ahí hacía y si que hacía mi billetito. jaja!

Recuerdo una vez que por tener el "fuegaron" más grande quemamos una llanta nos estabamos asfixiando todos! Babosadas de uno

 

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