BABOSADAS MIAS Y DEMAS HIERBAS

LA CHACHI, ALOCADA PERIODISTA MUY CHAPINA

18 agosto 2006

UN ANGELITO CON CARA DE CHUCHO

Dicen que todos tenemos un chucho en la vida. Mis hermanos y yo tuvimos al Tifoncito, un pastor alemán enorme, que era hijo de dos perros policías, que murieron jóvenes. El tata también se llamaba Tifón. Mi papá le puso ese nombre, por el marino cachetón de los libros de Barbuchín.
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Pero, desde cachorro no sé por qué entendió también por apodos que iban desde, Fofón, Fofoifo, Fofo, Bimbón y hasta Estratósfero. Era tan entendido que se convirtió en cuate de todos los patojos de la cuadra, porque para callejero él, verdad. Se las sabía todas, también fue entrenado para ser chucho policía y estuvo de alta un tiempo, pero después, le dieron baja por robar gallinas. Mas, nunca las cazó para comérselas, ya sabrán por qué.

Entendía con miradas y con gestos, no había necesidad de hablarle. Yo creo que se creía miembro de la familia y de paso, el más chiquito. Se sentaba como persona, sí sólo ponía el fundío y las patotas abajo; la gente se moría de risa cuando lo miraba en el sillón de la sala o en una gradita de la acera. iJa! era el gallito de la cuadra, pero una vez se peleó a muerte con un chuchote. El Tifón lo dejó renco y el otro lo dejó con la oreja gacha para siempre. Así que eso era su distintivo, pero no lo necesitaba mucho, él era especial. Todos lo adoraban, por respetuoso y amoroso con los niños chiquitos y los vecinos nos lo pedían prestado algunas veces, para dejarlo un rato cuidando a sus hijos.
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Es que era la compañía perfecta, la tarde en la que Musicales del 13 estrenó el video de Thriller, como siempre me aterraron los zombis, lo llamé para no tener miedo y allí se quedó echado a mi lado bien pegadito. Además, era alérgico a ver pies colgando de las paredes del patio, no importaba quién fuera se le tiraba encima y había que quitárselo de los colmillos. Sólo allí lo miraba bravo y desconocía a quien fuera, hasta a mi hermano. Así que el otro, cuando se salía por la noches a traidear, tenía que estarse controlando al chucho, para que no lo mordiera al tirarse del tejado. Ya me va a joder aquél, por estarlo delatando.

Le fascinaba dormir en las camas. A veces lo íbamos a encontrar roncando acostado largo a largo. Pero, cuando amanecían huéspedes en la casa, había que tener cuidado que no entrara el Tifón, porque le daba armonía ver a la gente durmiendo con la boca abierta y corría a darles un jugoso beso de lengüita, mejor dicho, de lenguota.

Teníamos que estarlo cuidando porque, como se creía chiquito, le gustaba jugar con animalitos mas pequeños como conejitos o pollos que a veces había en la vecindad y no medía su fuerza, tanto que los terminaba matando y cuando miraba que ya no se movían se ponía a llorar. Era muy sensible y dormido se pegaba unos suspirotes, el pobre y hasta pesadillas le daban. Y nosotros, a pagar el animalito. Pisto aparte y a veces, caldito. Ya vas.

Cuando ya estaba harto de quedarse en la casa, se metía al carro en un descuido y quién lo sacaba, se ponía tieso y no se movía, así que tocaba llevarlo a dar una vueltecita. Era de a sombrero, parecía gente y creo que nunca se percató de que era chucho. Mi hemano lo jodía un montón y cuando le hacía algo muy feo, el Tifón le quitaba el habla por días, bueno mejor dicho, no le hacía caso cuando lo llamaba.
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También era bien buzo y yo digo que se sabía cuidar, porque se agarraba a todas las chuchitas de la colonia y a ninguna embarazó, así que nunca le conocimos descendencia. Lástima, porque una mañana un desgraciado de Sanidad, no respetó que el perro estaba echado en la puerta de mi casa y le tiró carne envenenada. Murió horas después, auxiliado por el veterinario. Su deceso fue llorado por toda la cuadra y hasta velorio tuvo. Se lo llevaron tendido en un pizarrón.

Hay tantas historias del Tifón, como cuando se perdió por 3 meses. Esa vez, yo lo encontré lejos y me lo traje en el bus del colegio, entre todo el patojal. Después, tal vez les contaré más, porque no sólo sus amos lo recordaremos por siempre, también nuestros vecinos de antes, nos comentan de lo de al pelo que fue ese gran amigo. De verdad, un ángel con cara de chucho.
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Bando al que chille, pues.
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Foto mascotas: www.tiscali.es

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11 Comments:

At sábado, 18 marzo, 2006, Blogger K.D. said...

Sniff! Sniff! Ah que Tifon...me recuerda a mi adorado Bobi que Dios lo tenga en su santa gloria.

La verdad es que es que los perros sean el mejor amigo del hombre no es mito, es verdad.

 
At lunes, 20 marzo, 2006, Anonymous Anónimo said...

Yo tambien creci leyendo a Barbuchin.
Mi perro de la infancia se llamaba Nicky y me dolio mucho cuando se fue. Llore un monton y que, era ixchoco y no me da pena confesarlo. Mi papa estaba para verg*zos, pero puchica, al cerolio del Nicky se le ocurrio colgar los tennis a mala hora.
Saludos!

 
At miércoles, 22 marzo, 2006, Blogger Pirata Cojo said...

Yo vivía en un apartamento en zona 1 y lo de los perros era mero complicado, pero en la colonia donde vive un mi primo había un perro que se llamaba Skippy y era re cuate de todos, ahora ya en mi vida matrimonial, tuvimos una "French Toy" que creció, se llamaba Molly y era simpática la pisadita, nunca dejó que ningún chucho la embarazara, acostumbraba salir a echarse sus roles y la controlaron, un día ya no regresó.
Ahora tenemos un "Schnauzer toy", se llama Frodo, influencia del "Señor de los Anillos", es bien simpático el animalito, de hecho, me saluda con más cariño que mis hijas a veces, el pobre no desarrolló y no podrá tener descendencia, pero eso sí, es bien machito, un día se salió y le brincó a un chucho más grande, casi lo mata, me explicó el veterinario que esa raza en particular defiende mucho su territorio, nos matamos de la risa porque cuando llega visita y se acerca al bote de basura de la cocina los muerde, ya que considera que le pertenece.

Vos chachi, gracias por tu amistad, vos has hecho mas por mi que un montón de gente a la que tengo cerca.

 
At viernes, 24 marzo, 2006, Blogger Carlos Wolters said...

O también podría ser Un Chucho con cara de Angel o un Angel-Chucho o cualquier apelativo angelical que nos dé idea del rol que el Tifón vino a jugar dentro de una comunidad, con sus apodos respectivos, como todo buen chapín que se precie de serlo, pese a que dizque era un pastor y alemán, para más señas. Tifón parece ser el epítome de todos los chuchos que yo tuve de patojo. Cada una de sus pasadas evoca a uno de ellos y me hace vivir nuevamente pasajes de mi vida con uno de ellos de infaltable acompañante de correrías. No me extrañaría que Chachi nos contara en una próxima historia que a veces estaba malito del estómago y soltaba unos petardos super aromáticos, por lo que había que sacarlo, pero él se escondía debajo de la mesa, de alguna cama o se quedaba tieso, pero en esos casos sí resultaba vencido por los clamores de la familia en pro del aire puro y respirable. Uno de mis chuchos se dejaba poner máscaras y antifaces y cuando de lejos divisaba que uno venía, le salía al encuentro meneándole la cola, lo tomaba de un brazo con el hocico y lo escoltaba hasta la puerta. Es una lástima que con el hacinamiento de la vida moderna, cada vez sea más difícil que se dé uno de estos chuchos bohemios que, cuando no andan aplanando calles, están en alguna vecindad o viendo tele en la sala como Pedro en su casa. Esos fieles acompañantes, paños de lágrimas comunes, Santa María de todo el mundo, de inexcusable presencia en los bautizos, casamientos y misas de acabo de año, ya son raros especímenes que es bueno plasmar en anecdotarios como el que Chachi elabora magistralmente. Un saludo al Tifón dondequiera que se encuentra, con sus infaltables gallinas y conejitos, que él hizo sin querer que se le adelantaran en el viaje al otro mundo pasando por estas tierras. Y, claro, bando al que chille. Tarde... ¡ Ya me cayó el bando !

 
At viernes, 24 marzo, 2006, Anonymous Chachi said...

No hay duda que verdaderamente tengo amigos que me ayudan a ponerle a mis Babosadas, las "Demas Hierbas"....GRACIAS CARLITOS!!!

 
At viernes, 24 marzo, 2006, Anonymous Chachi said...

GRACIAS PIRATA, POR TAN LUCIDA ANECDOTA.

 
At miércoles, 29 marzo, 2006, Anonymous SR said...

Que linda historia la del Tifón vos Chachi! nos has hecho recordar a nuestros chuchos inolvidables!
Yo me acuerdo que teníamos una perrita pekinés, la Fonki, que si la dejábamos sola en la casa se portaba bien sólo si le dejabamos encendida la tele, seguro que así no se sentía sola y no destruía nada:-)
O el famoso "Toro", que a saber de qué raza era. Este era un perro que tenía varios amos, asi el jodido cuidaba- y comía - en varias casas, o sea que no se podía decir a quien pertenecía en la colonia. Primero se suponía que era de unos vecinos pero él se turnaba en diferentes casas, como que descubrió que así se la pasaba mejor en la vida.
Con el Toro pasó una anécdota con la esposa gringa de uno de mis tíos que vive en los EEUU pues alguno de nosotros patojos le dijo una vez que llegaron a Guate: "es el Toro" y ella contradecía "no, es perro" y bueno, hasta que se aclaró que Toro era el nombre del chucho!!! a este punto, todos nosotros muertos de la risa ... :-)
saludos a todos

 
At lunes, 17 abril, 2006, Anonymous Comentarista said...

Hola Chachi...

Es primera vez que posteo en tu blog, me a parecido bastante interesante.

Con respecto a los perros, tu post coincidió con la muerte del perro de la familia -por más de diez años-, al cual le llamábamos Oso, Osito, Chucho Feo, Muchacho, Chimbutrio ¿?, Chorizo ¿?... era un Chow Chow que era querido por todos.

Como mencionaron anteriormente, tu post parece el del caso particular de cada uno, sólo que en un diferente escenario y con diferente raza de perro. Gracias por el comentario, pues me hizo recordarlo, ahora que he sentido mucho su ausencia. :(

Saludos.

 
At lunes, 17 abril, 2006, Blogger Carlos Wolters said...

No, si para chuchos, los canes chapines. No hay nada que comenten de los suyos que me parezca extraño. Son sinvergüenzas a morir y nos llenan la vida de anécdotas chistosas y conmovedoras. Tenía una perrita que, si alguna vez tuvo nombre, se nos olvidó a todos. Como en una ocasión le pegaron el famoso jiote en alguna vecindad, le decíamos "Ratosa" y por tal nombre entendía, a pesar de que ya la habíamos curado y no tenía ni rastros de su anterior enfermedad. Pues la mentada Ratosa, cuando cachorrita, jugueteaba con una gata que le seguía el rumbo. La gata no salía huyendo, sino que se le enfrentaba, y daba risa ver a las dos animalas abrazadas revolcándose en el piso. La Ratosa no la mordía duro y generalmente se rendía ante el estrujante abrazo de la gata que, cuando se enfadaba, le metía la uñas, la soltaba y salía corriendo. La Ratosa emitía un chillido, la perseguía y le ladraba mientras ésta permanecía sentada en lo alto de una cerca, acicalándose el cuerpo con un soberano desprecio a la Ratosa. Por supuesto, nos hicieron falta cuando ambas se murieron, sobre todo a la gata, que vivió unos meses más que ella y atisbaba en su nido, buscándola para juguetear. Debe de haber extrañado que no le hiciera caso. A lo mejor, pensó que era una venganza por haberla ignorado tantas veces.

 
At viernes, 21 abril, 2006, Blogger Tato said...

Qué onda Chucho, cómo estás?... Qué dice la mara de vos?...

Orale.

 
At sábado, 03 febrero, 2007, Anonymous Anónimo said...

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