BABOSADAS MIAS Y DEMAS HIERBAS

LA CHACHI, ALOCADA PERIODISTA MUY CHAPINA

10 octubre 2009

SE PERDIÓ EL CHUCHO...Y REGRESÓ EN BUS

Muchos de ustedes ya han leído del Tifón, mi gran amigo de la infancia. Ese era bien "de al pelo", pero como todo chucho, a veces pelaba cables el pobre. Recuerdo una vez que se perdió por meses y del día que lo encontré.

Una tarde la princesa, vio una estrella aparecer....¡ah nel, verdad! esa es otra historia muchá, y ni mía, sino de don
Rubén. (También se me pela el coaxial de vez en cuando).

Bueno, como les contaba, una tarde me tenían que llevar al doctor. Tendría yo como 8 años y una prima que nos cuidaba, me arregló para que nos fuéramos a esperar a mi mami al salir del trabajo. Salimos apuradas de la casa, y el Tifón se fue detrás de nosotras. Casi siempre cuando le ordenábamos que se regresara, lo hacía, pero esa vez no hizo caso.


Llegamos a la parada de la camioneta y no se regresaba. Nos subimos al bus y quería subirse él también (creo que a dar su colazo), pero lo espantamos para que se regresara. Se fue detrás, corrió como una cuadra y se quedó viéndonos triste. Yo me sentí afligida, pero mi prima me consoló diciéndome que los perritos saben cómo regresar a su casa.


El asunto fue que por la noche cuando regresamos, el Tifoncito no estaba. Mis hermanos me dijeron que lo habían buscado por todos lados, sin suerte de encontrarlo. Naturalmente nos pusimos muy tristes y la recuperación para superar la pérdida de nuestra mascota, fue bastante dura. No podía creer que se había desaparecido...y dentro de mí sentía que había sido por mi culpa.


Pasaron los meses y un día veníamos en el bus del colegio, y yo como siempre viendo por la ventanilla como "chucho'e rico"*, cuando en un grupo de perros, ¡ vi al Tifón ! Lo miré y le grité, ¡Tifón! y también me vio. El bus siguió su marcha y yo, muy asustada le dije a mi hermana que venía también allí. Pero como ella era más grande, como que no mucho me creyó.


Al próximo día, quise fijarme mejor al pasar por la misma colonia, a lo mejor miraba de nuevo a mi chucho. Y allí estaba echado, en el patio delantero de una casa. Le volví a gritar y me vio de nuevo un poco asombrado.


Llegando a mi casa, le dije a mi hermano y después a mi mamita que había visto al Tifón y que mi hermana no me creía. Que al menos me dieran la oportunidad de ir a ver. Mi mami me dijo que íbamos a ir en cuanto pudiéramos, pues no sabíamos qué clase de personas se lo habían robado. Pero yo quería ya de regreso a mi perrito.


Así que al siguiente día, le conté al chofer del bus lo que estaba pasando y con mi hermana lo convencimos de parar un ratito, sólo para convencernos si era o no el Tifón.

Al pasar frente a la casa yo le dije ¡allí, allí está!. Todos los compañeros del colegio le gritaron al chofer que parara !Pare don! y yo, me bajé corriendo. Vi para todos lados, abrí la puertecita del jardín de aquella casa desconocida y llamé a mi perro, quien muy alegre me saludó con uno de sus particulares besos y sin más, se subió al bus con todos los niños.


Parecía lica eso, muchá. Aquel muchachalito gritando en el bus con el tremendo perro pastor alemán corriendo y moviendo la cola por todos lados. Y mientras yo, llorando de la felicidad de haberlo encontrado.


Al llegar a la casa, la alegría de mi hermano, mi prima y mi mamá al llegar por la noche, fue fenomenal. No podían creer que lo habíamos encontrado ¡ y que estaba de regreso !


Por lo menos se le cumplió al chucho su deseo de viajar en camioneta.

Seguramente se sintió bien en esa casa donde lo tenían...o perdió la orientación para regresar...pero lo que sí sé, es que ese era mi perro, era un ser querido...y tenía que estar conmigo.


Dedicado a todos aquellos que tuvieron un amigo fiel en su niñez...y que el día que se fue, ese vacío fue irrellenable.




*Perro de rico.
Photo by Edson SØÅ®ES


Así como final de película, ya cuando están pasando los letreritos de créditos, me da por imaginar la cara de los que tenían secuestrado al Tífoni, que si hubo algún testigo de lo que pasó, creo que jamás le creyeron que el chucho se fue con una nena de 8 años y ¡en un bus escolar!...jajajaja.



10 Comments:

At lunes, 12 octubre, 2009, Blogger NicteKono said...

Que bonita la historia de Tifón y que bueno que lo encontraste de nuevo. Yo tenía un pastor belga, pero se lo tuvieron que llevar a chimaltenango cuando nos cambiamos de casa y no pudimos llevarlo con nosotros, solo una vez más pudimos verlo...

 
At lunes, 12 octubre, 2009, Blogger Comentarista said...

Hay vos Chachi, me partiste el corazon con la historia. Hace exactamente 15 dias atropellaron a mi perro alla en Guatemala. Como sabes no ando por alla, pero en unos meses regreso. Cuando mi madre me conto que lo habian atropellado y muerto (era un labrador amarillo), me quede como suspendido, sin pensar nada y con una gran tristeza. No te voy a negar que lo llore y hasta publique su foto en el Facebook.

Tenes razon, como hacen falta y llegan a ser una parte muy especial de uno.

Hasta luego mi Scott.

Ciao patoja, buena historia.

P.D. Que buenisima onda que el chofer paro y dejo que el perro se fuera en el bus... buen corazon el del Sr.

 
At lunes, 12 octubre, 2009, Blogger Vincent Mau said...

Buena, Chachi, muy buena...
Sabe que muchas veces los perros no vuelven porque no tienen identificación, soy testigo de muchísimos casos en los que no se sabe nada del perro... si tan sólo tuviera un collar con una plaquita que dijera un teléfono, algo...

Por otro lado, hay gente que siempre es amiga de lo ajeno... como que les gusta ser pícaros... pero otros no...

Lo cierto es que uno debe ser muy cuidadoso, los perros son nuestra responsabilidad, una salidita a la calle, puede terminar en cualquier tragedia...

Un abrazo.

 
At martes, 13 octubre, 2009, Blogger Carmen Palmieri said...

Me encantó la historia! Además, leer en chapín es una delicia. Felicitaciones!

 
At jueves, 15 octubre, 2009, Blogger EL ENMASCARADO said...

Buena historia.
Chucho con suerte el Tifon.

 
At sábado, 17 octubre, 2009, Blogger Leon said...

Chachi, esta nota me ha dejado mucha nostalgia por la Missy, una Scottish de la que estaba enamorada y que tenía magia. Contaré la historia en mi blog. Se fue, creo que porque la dejaron ir y hasta la fecha no me perdono aunque la busqué por meses. Pero me alegra que tú sí hayás encontrado al Tifón, que historia más hermosa y esperanzadora.

 
At lunes, 19 octubre, 2009, Anonymous zorrita de abajo said...

Creo que yo fui la secuestradora de Tifon. Nunca supe cómo se llamaba, sólo se que apareció en la puerta de mi casa con una gran herida en su costado. Tuve miedo de acercarme así que sólo le di agua. Después de dos dias me permitió curarle y luego todo fue felicidad. Mientras estuvo con nosotros, hubo risas, alegría. Como todo gran amor, tuvo su final, pero no importa. Yo estoy contenta que él sea feliz contigo, no hay celos. Vivo en Lima Perú, eso queda un poquito lejos, tal vez no fue Tifón, pero no importa. Ya te conté mi historia. ¿Has pensado que los perros estan en nuestras vidas para permitirnos conocer el amor incondicional?

 
At lunes, 19 octubre, 2009, Blogger Carlos el baterillero said...

Hola Chachi

Buen día

Bella tu historia. Sentado a la puerta de mi casa, leía un artículo sobre Tito Monterroso. Hablaba sobre una presentación del autor. De pronto, nadie sabe de donde, un chucho, se cruzó por entre las butacas, llegó a la mesa de conducción y luego desapareció tras el cortinaje...alzé la mirada a la calle...vi pasar un chucho...me sonreí.

Saludos
Carlos el baterillero

 
At miércoles, 21 octubre, 2009, Blogger Roberto Lone said...

Hola Chachi!

Claro que de alguna manera casi todas las personas han tenido una mascota. Lo interesante de tu publicación es que hay personas que están conectadas a sus mascotas de una manera intensa y especial, ese fué tu caso, ya que Tifón y tu se atrajeron al lugar en que lo habían secuestrado como tu dices.

Recientemente leía, que en un estudio científico con cámaras, los perros que están bien conectados a sus protectores comienzan a sentir el momento en que salen del trabajo y se dirijen a casa. Varios de esos perritos se acercaban a la puerta y comenzaban a mover la cola en espera de su o sus protectores. Increíble!

Un abrazo!

 
At miércoles, 28 octubre, 2009, Blogger CHC said...

Nicte: Pobrecita, te tuviste que separar de tu perrito.

Comentarista: Decian los viejitos que los perritos lo ayudan a uno a pasar al mas alla...que uno los vuelve a ver como a sus familiares que ya partieron...Asi que hasta la vista Scott.

Vincent: Hay perritos bien malcriados y cuando ven calle, pegan carrera y hay que hace micos y pericos para alcanzarlos...pero tiene razon, hay que cuidarlos mucho.

Carmen: Gracias por visitarme, vuelve pronto.

Enmascarado: Suertudo el baboso vos, si te contara de todas de las que salio...

Zorrita: Me asuste, pense que de verdad eras la secuestradora...jajaja.

Carlos: Don Monterroso, tambien es uno de mis preferidos.

Roberto: Si, de veras que es increible la conexion que llegamos a tener con los perritos.

Gracias a todos y todas por visitarme.

 

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