BABOSADAS MIAS Y DEMAS HIERBAS

LA CHACHI, ALOCADA PERIODISTA MUY CHAPINA

19 febrero 2008

EL UNICO BAUTIZO

Les dijeron que probablemente no iba a vivir mucho. Había que bautizarla porque en esos años, todavía la Comisíon Teológica Pontifical no concluía que el famoso "Limbo" simplemente no existía.

Era urgente bautizarla, tenía que ser de un día para otro. Algo tan sencillo y común se convirtió casi en una misión imposible. Por aquél dichoso año y durante ese mes, se celebró una especie de retiro general de sacerdotes y todas las iglesias estaban cerradas. Ningún cura estaba en su parroquia. No había quien pudiera bautizar.

Una excepcional mujer acompañaba a la madre, había sido elegida la madrina de aquella niña de ojos grandes. Se dieron a la tarea de encontrar el lugar donde los sacerdotes estaban reunidos. Luego de dar muchas "vueltas" y preguntar dieron con el refugio de los padrecitos. Estaban todos retirados en la Ermita del Cerrito del Carmen, la cual no era reconocida oficialmente como parroquia.

Llamaron a la puerta con la nena en brazos. "Está muy enfermita, por favor necesitamos bautizarla", fueron las palabras de la Madrina. Al saber la emergencia las pasaron adelante, hicieron unos cuantos arreglos y sin más preguntas procedieron a llevar a cabo el Divino Sacramento.

Cuentan que fue algo sin igual: Todos los sacerdotes allí reunidos, formaron una valla hacia el altar y comenzaron a cantar de una forma maravillosa. Sus voces masculinas resonaban en la antigua ermita y así, entre cantos iban pasando a la nena abrazadita uno por uno, hasta llevarla a los pies de la imagen de la Virgen del Cerrito. Dicen quen fue un acontecimiento simplemente sublime y que se sentía algo hermoso que aún no pueden explicar.

Al final, ante el altar estaba el sacerdote oficiante esperando. Junto a la madre y la madrina, y entre cantos de todos los religiosos presentes, recibió el agua bendita en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Aseguran que ha sido el único bautizo realizado en la Ermita de la Virgen del Carmen, en el cerrito del mismo nombre.

Al año siguiente, la abuelita le puso un vestido azul de vuelitos, la llevó a un estudio fotográfico y dejó plasmanda la imagen que encabeza este post. Si se hiciera un acercamiento macroscópico a sus pupilas, seguramente reflejara la sonrisa de su abuelita, quien desde siempre aseguró que la nena cumpliría un año y muchos más.

.Ellas me contaban siempre muy emocionadas esta historia hermosa en el Cerrito del Carmen y yo las escuchaba queriendo revivir cada detalle. Sin duda alguna ese bautismo fue motivo de sanación. La bebé ochomesina y enferma a la que no le daban mucho tiempo, hoy sigue acá y está de Cumpleaños.


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Donde nació mi ciudad, Guatemala, nació también el milagro de mi salud y de mi vida. Para Dios no hay nada imposible.



Dedicado a mi madre, a mi abuelita y muy especialmente a mi Madrina Rube.


Foto de Chachi tomada en la Foto Marin.
Foto del Cerrito del Carmen: Guate360.

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04 octubre 2007

!!!YA ME AMANECIÓ!!!

¿Qué dijeron? que me iba a quedar acostadota eternamente...Nooo, si sólo me quería echar una mi pesquita.
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!!Me desperté!! dijo Pinocho en la canción de Luis Aguilé.
!Ah, que recuerdos ustedes! Una vez, cuando yo era bien chiquita, como de 6 años, invitaron a mi hermano a cantar en la Concha Acústica del Parque Centenario en la Capital de Guate. (!Qué lujo! van a decir) y de puras coladas nos metieron también a mi prima la Momis y a mí. Mi carnal, como buen músico desde chiquito, estaba afinando y haciéndose una y mil bolas, porque a sus 11 años ya tenía una reputación que cuidar. Pero la Momis y yo, nequer, ni siquiera sé por qué nos pasaron también. Nosotras salimos a cantar (o a gritar, no sé) con lo puesto y lo llevado.
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Ella se echó la mitad de la canción de "Iba el Pollito para la Escuela... ", porque al pasar por los calzones bien remendados, a la pobre se le olvidó la cancioncita y se quedó viendo hacia el techo un ratito. Pero nada atormentada sonrió, hizo una reverencia y salió muy dignamente del escenario.
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Yo, me sabía un puño de rolas, pero sólamente me acordé de la canción del Pinocho y me la eché completita. Lo chistoso era que, además de los ademanes, baile e interpretaciones corporales, hasta el acompañamiento y el coro le hacía. Iba más o menos así: "Tan, tan, tan, tararará, tan, tan, tantán...hasta el viejo hospital de los muñecos...tan tararan...llego el pobre Pinocho mal herido...tan tararan...un cruel espantapájaros bandido...tan tararan...lo sorprendió durmiendo y lo atacó...tan, tan tarararán... ". Bueno, yo así me la aprendí.
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Recuerdo que nuestras mamás se morían de la risa. Especialmente la mía, porque nunca se imaginó que yo iba a salir a cantar la canción con todo y acompañamiento de Tan Tan. .

Bueno, hablando de lo primero, les cuento que me eché un mi sueñito chiquito, porque me sentía cansadona. A veces es necesario desconectarse un poquito. Púchica, pero creo que ustedes pensaron que a lo mejor me dio un ataque de narcolepsia, porque así sin avisar y de repente sólo azoté y me quedé dormida. Es que no había tiempo para preámbulos...pero sí para sonámbulos...jijiji..

Eso me recuerda que la gente de antes decía que una buena forma de curar a un noctámbulo era poniéndole una palangana de agua a la par de la cama, con el fin de que cuando se levantara dormido, metiera las patas en el agua y se asustara.

!Qué remedios, hombre!
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Y qué me dicen del otro que se trataba de golpear con un chancleta en la cara al que hablara entre sueños o caminara dormido. Eso si estaba más serio...pobres los noctambulitos a quienes les aplicaron tal remedio. Yo creo que alguien se lo inventó sólamente para vengarse de alguno, dándole un su caitazo en la geta. Y lo peor era que la susodicha chancleta, tenía que ser vieja.

!Sólo babosadas!.

También cuando yo era más patoja, leí una vez un libro que se llamaba "Donde No Hay Doctor" de David Werner y allí se citaba un montón de remedios que eran sólo invenciones y creencias absurdas. Como que para bajarle la mollera a un bebé, había que ponerlo de cabeza y somatarle los pies. Otra, que había que comer zopilote asado para curar no sé qué enfermedad venérea. U orinarse las heridas para desinfectarlas; o que el buche o bocio se curaba pasándose la mano de un niño muerto... entre otro montón de cosas raras. El cometido del libro es apartar estas creencias de la gente y ayudar a actuar adecuadamente ante las enfermedades, en lugares donde no hay hospitales cerca. .

Y es que la mara se pela a veces. Pero entre canciones y remedios ridículos, no les he contado, por qué me quise desconectar un poco. Bueno, nunca he andado muy enchufada que digamos
(!ah, ya van a pensar mal!), quiero decir que siempre ando un poco fuera de este mundo, pensando en los anteojos del gallo. Y es que a veces tiene uno tantas cosas en la cabeza, que es mejor hacer un alto, para poder seguir adelante, especialmente si se tienen un montón de pendientes que no tienen solución por el momento y para ajustar, una gripe de caballo.
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Me levanté hablando babosadas, como siempre. Y porque este Post, que hace mención a canciones infantiles y a remedios caseros poco convencionales de la gente antigua, quiero dedicarlo al Blog MiColegio.Esquipulas.com.gt y a mi amigo Nicolás Rodríguez, creador de esa página maravillosa de Esquipulas, quien tan amablemente nos incluyó entre los Buenos blogs chapines, y a este humilde Blog lo colocó entre el listado de recomendaciones para que las nuevas generaciones lean y se distraigan un poco..

Ojalá sea para eso nada más y no, para copiar las malas mañas.
!Ujule, Nicorleone, que pacayota...eso es mucha responsabilidad! Pero como dijo mi otra amiga la inteligente psicóloga, Mónica Lima Quinto: "Lo acepto con mucha humildad y agradecimiento"..

Bueno patojos y patojas de Esquipulas y alrededores, a portarse bien. A hacer los deberes y a no estar mucho en el Internet, ni viendo tele muy tarde, comiendo chucherías, porque están en la edad en que se engorda uno por tragar mucha azúcar y salen barros por hartarse chocolates y Tor Trix...No trasnochen, ni vean muchas revistas de entretenimiento, porque se traban los ojos y no vaya a ser que les pegue un aire. No prueben licor, porque es cierto que el guaro se hizo para las personas (porque lo animales no chupan, ¿verdad?), pero no se inventó precisamente para las personas inteligentes. No traten de hacer cosas de gente grande, porque puede resultar gente chiquita. .

Yo sé que ustedes a lo mejor ya no cantan canciones de Pinocho y del Pollito, ni creen en tanta babosada como la mara de antes, porque Esquipulas es una ciudad progresista y triunfadora...pero por si acaso, cuídense del síndrome de la Mano Peluda, que esa más que ser enfermedad de manoemono...es fruto de las fantasías animadas de ayer y hoy (!Ja!, ya Looney Tuns, pero tampoco se me alegren que no es reguetón)..

Mejor estar en la casita, hacer deporte, estudiar mucho, hacerle caso a los papás y a sus maestros y dedicarse a ser personas de bien... Que si así no lo hiciéreis, que Dios y la Patria os lo demanden.
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Por favor, nunca dejen de tener un corazón puro.

!FELIZ DIA DEL NIÑO!
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Pídanle a mi Señor de Esquipulas por esta su servidora y que guíe a todos nuestros paisanos en el extranjero, especialmete los que están de mojarritas. Un abrazo para todos y todas, desde un rinconcito en Nueva York.
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Más me desperté porque el Tato como friega y hasta aquí se oyeron sus gritotes. Me hizo recordar a mi hermano que se reía de mí porque decía que en la letra de la canción de Pinocho cantaban que el hada protectora "le puso un corazón de vasinilla". Y yo me ponía brava.
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Negritooooo, yo también quiero arrocito con huevo... Jijiji
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Foto Amanecer en la Basílica de Esquipulas: http://www.esquipulas.com.gt/

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Les dejo un lindo recuerdito, siempre que la escuchen, acuérdense de mí:



Les recomiendo que también vean el de Luis Aguilé - Pecos Bill que está bien bonito.

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10 mayo 2007

! BUSQUEN OFICIO PATOJAS !

Al principio, cuando empezaban las telecomunicaciones en Guatemala, quien tenía teléfono en su casa era pistudo o influyente. Los pobres no teníamos mucha oportunidad, y debíamos alquilar uno o caminar lejos para encontrar un público que por un tiempo fueron unos aparatones negros colgados de una pared.

Ya no era tan chiquita, cuando por fin hubo uno en la mía y fue después de muchísimo tiempo de solicitar la línea. Resultó ser una novedad en la cuadra, porque como mi colonia era de clase popular, un teléfono en casa era algo difícil de ver.

Y así como les pudo ocurrir a muchos, primero con la tele en blanco y negro y, después, con la de a colores, la noticia de regó por toda la colonia y a mi casa llegaba casi a diario un desfile de vecinos y hasta gente que uno no conocía con el fin de averiguar si allí había teléfono y, desde luego, si lo alquilábamos. Al principio hacíamos el favor, pero luego al ver las cuentas, y que muchos no lo usaban para emergencias reales, mejor nos dedicamos a decir que estaba descompuesto, o que no estaba mi mamá o algo así.

Ya después, algunas otras personas lograron su teléfono también.

Bueno, ya que a los vecinos les pasó la fiebre telefónica, mis amigas y yo nos dedicábamos a darle al disquito y, buscando en la guía encontrábamos al azar, gente a quien joder. Algunos incautos caían, otros nos pegaban cada maltratada que mejor les colgábamos; pero éramos tan tremendas que lo volvíamos a llamar y los maltratábamos también. Qué bueno que el teléfono no era tan caro en esos tiempos.

Hacíamos todas la bromas conocidas en ese entonces:

- Disculpe, ¿hablo con el señor Calvo?
- Sí. ¿Quién habla?
- Aquí le hablo de parte de su último pelo.

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- ¿Hablo a la casa de la señora Vacca?
- Sí, ¿qué deseaba?
- !Sólo saber si ya salió la lechita!
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- !Le llamamos de la Cervecería Centromericana para avisarle que se ha hecho acreedor de una caja grande de cervezas. Lo único que tiene que hacer es repetir 15 veces " A mí me gusta tomar cerveza" en 10 segundos. Empiece, yo le cuento!

La gente ingenua, empezaba a repetir la frase, para que al final, con la lengua casi de fuera y con el corazón palpitante de emoción, les rematáramos:

- !Ahora, por bolo no le damos nada!
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- Le llamamos de la Curacao, para preguntar si ya le llegó el aparato.
- No sé, ¿qué aparato?
- ¿Cómo que cual aparato?, !con el que le puyan el fundío al gato!

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O simplemente llamábamos y cantábamos en coro, la canción de la Llorona: "Llegó la hora del aficionado, por su programa Campiña por TV, tengan cuidado con esa llorona, que anda espantando a los que van a concursar...Tantararan tan, tan tan..."

Había algunos que nos decían !Ala qué shumas!, otros se morían de la risa queriendo adivinar quién les llamaba, pero muchos se ponían bravos. Y más era la maltratada, cuando de repente les pegábamos un campanazo bien duro en la oreja....
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- Por allí hubo un señor, que aún con el tímpano chillando, preguntó: ¿Qué me gané usted, qué me gané?

También, le marcábamos al alguien que nos caía mal, sólo para darle una su buena madriada, claro anónima. O por las noches de sábado, ya tarde, nos poníamos a despertar gente a diestra y siniestra. Lo que es no tener que hacer.

Más de alguna vez, nos dijeron nuestro merecido: !Patojas huevonas, busquen oficio y vayan a chingar a su ma...."

Pero, ¿se acuerdan de aquel famoso "Teléfono de la Esperanza"? Sí donde decían que podían llamar todos los que tuvieran problemas, especialmente de drogas o alcohol. Bueno, una medianoche de tantas, unas compañeras de estudios se reunieron en mi casa, para hacer un trabajo y también se quedaron a dormir. Se nos ocurrió entonces, llamar a otra amiga que no puedo llegar y hacerle la broma con el tal servicio social. Pensando que iba a saber que éramos nosotras.

Nos turnábamos para decirle lo siguiente.

Con voz de bola y llorona:

- Disculpe, ¿es el "Teléfono de la Esperanza"?

- Si, ¿quién habla?- nos decía soñolienta. Cosa rara porque ese no era el teléfono para ese servicio.

- Necesito hablar. Es que estoy chupando...

- Ah, pero ahorita no puede, llame mañana - Nos decía un poco aturdida.

Y así pasó unas 5 veces, hasta que nos pegó una maltratadota.

Lo extraño era que no nos dijeran que allí NO era el "Teléfono de la Esperanza".

El lunes siguiente, nuestra compañera nos contó que no había podido dormir el sábado porque habían estado llamando a su casa, unas bolas preguntando por su mamá, que de casualidad se llamaba "Esperanza". Y nosotras no sabíamos ese detallito. Efectivamente, ese sí era el teléfono de la Esperanza.

Así que ella entre sueño y sueño, allá lo lejos oía que le preguntaban por su mamá y pensaba al principio, que se trataba de algún familiar que estaba echándose los traguitos.

Pero como todo se paga en esta vida, una vez ya pasado un tiempo de nuestras andanzas telefónicas, sonó el teléfono en mi casa y una voz muy pronta y amable me dijo:

- Señorita, le hablo de Canella, sólo para corroborar si es allí donde hay que entregar un FAX.

Un poco confundida le respondí.
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- ¿Un Fax? ¿Y quién compró un Fax?
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- Sí, ahora le digo - me dijo con eficiencia- el Fax lo compró el mismo que le lavó el fundío con AJAX.

Yo me tiré una carcajada y la bromista, se empezó a reir un tanto desconcertada, porque si su cometido era enojarme, no lo logró, porque yo estaba atacada de risa.

Ahora el servivio telefónico en Guatemala está muy caro y los patojos ya no se pasan jugando y haciendo perder tiempo a la pobre gente. Pero en su momento, creo que nos divertimos mucho.

Esa es otra cosa, que algunos podemos sumar a los recuerdos de nuestra niñez y adolescencia, porque ahora, hasta los chuchos tienen celular, pero eso sí nadie está para gastar en bromitas telefónicas.
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Pero sé que muchos de ustedes hicieron mejores bromas telefónicas. !Cuenten una pues!


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23 noviembre 2006

PURA ISHTA DE SOUTH PARK

De chiquita, yo era bien malcriada. Dicen que se me quedaba más rápido un chiste colorado o una mala palabra, que cualquier otra cosa... y vivía ofreciéndole sus trancazos a todo el que me caía mal. Cuentan que era medio adelantada para mi edad, pero yo creo que lo que pasaba era que podía más la shutencia, que la supuesta "genialidad".
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Hace poco, estuve en Guatemala un mi buen tiempo y me acostaba algo tarde entre una y mil cosas por hacer, pero me divertía de lo lindo con una serie de MTV; la de esos patojitos malcriados que se llama South Park, especialmente porque me sentí muy identificada con estos güiritos tan mal hablados y tremendamente irreverentes, que hasta se pasan. Esos son re-pelados para decir las cosas y no respetan ni al Papa. Allí sí me ganaron. Bueno, con mi hermano les poníamos apodos a los sacerdotes de la iglesia. Había uno al que le decíamos "Cremita", porque era negrito y muy dulce; y, a otro, "Mi Mamá me dijo...", en honor al buitre aquél que salía con Buggs Bunny.
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Como de South Park, además de malcriadota, era re-traviesa, pues se me ocurría de todo, y andaba queriendo salvar al mundo por mí misma. Sí, yo y mi gran bocota. Y todavía tengo algo de eso, ¡por la gran puchis!
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Tenía un grupo de vecinitas, algo parecido a los patojos de la caricatura. Pero estas pobres sí que sufrían, porque yo de todo me aburría, hasta de ellas. Las llamaba a jugar conmigo en el jardín de mi casa y les prestaba mis muñecas, pero al rato quería explicarles mi juego y como no me comprendían, me ponía bien brava...y las mandaba a todas al carajo. Mi pobre madre tenía que estarme controlando, porque si no, hasta sus patadas les ofrecía. Sólamente tenía como 4 ó 5 años.
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Yo creo que por ese mi temperamento mi papá decidió enseñarme algunos movimientos de Karate, que aprendí con gran facilidad. Pero eso sí, me advirtió que eso lo usara únicamente como defensa y que no anduviera de pendenciera, porque siempre hay alguien más fuerte o que sabe más y le va a uno como en feria.
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Cuenta mi familia (porque yo no recuerdo bien), que una mañana le pedí a mi mamá dinero para ir a comprar un huevo a la tienda. Ella me dio, creo que 5 centavos, y se quedó con mi hermana, viéndome por la ventana, pues la tienda estaba enfrente de mi casa y no pasaban carros por allí. Bueno, tal vez por mi carácter extrovertido, les caía mal a algunas niñas, especialmente a las que eran un poquito mayores que yo, por lo que 4 patojitas me salieron al paso y me dijeron:
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- Bueno Chachi, hoy si te vamos a pegar, ¡pisada! (Eran igual de mal habladotas que yo).
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Y se abalanzaron sobre mí las montoneras.
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Dicen que yo no chisté palabra y sólamente me concreté a repartir manadas y patadas como Kwi Chang Caine, de la serie de TV, Kung Fu. Para no cansarlos, dicen que las boté a todas. Todavía con gran calma fui a la tienda, compré mi huevo y, entre la boca abierta de la tendera, de mi mamá y mi hermana, regresé sobre mis pasos diciéndoles a las patojas, que aún estaban tiradas en el suelo:
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- Bueno, cerotas... ¿y no se han levantado?
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Les juro que de eso yo no me acuerdo y me da pena cuando me lo cuentan.
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Bueno, con lo de querer salvar al mundo, tengo muchas anécdotas, como aquella al siguiente día del terremoto en 1976, cuando tenía yo como 7 años. Encontré el botiquín de mi casa y otras pastillas que hallé mal paradas por allí, y dispuse que iba a regalar medicina a la gente angustiada que andaba por la calle. Me fui caminando con la cajita en la mano y a todo el mundo le preguntaba si necesitaba alguna medicina. Algunos medio chusemas todavía con lo del terremoto, me decían gracias, que les diera una aspirina.
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Cuando terminé de dar la vuelta, había dejado vacío ya el botiquín. Regalé todo: aspirinas, algodón alcohol, mejorales, sal de frutas Enno, metaphen; hasta Botonetas, creo yo. Lo malo es que también allí iban las medicinas de mi abuelita y, si no se da cuenta a tiempo, la dejo sin sus dosis a la pobre, pues le tocó que ir conmigo a ver quién, entre aprovechado y atarantado, se había quedado con sus pastillas. Porque yo las dí en calidad de aspirinas, también. Creo que eran pastillas para la alergia. Y de paso, dejé sin primeros auxilios a mi familia, en un tiempo tan difícil.
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Tan linda mi abuelita, nos cuidó para el terremoto, porque mis papás no estaban en casa y mi mamacita, logró regresar de Cobán, en una avioneta vieja como 3 días después del sacudión.
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Pero les sigo contado de mis aventuras casi estilo South Park. Una vez, ya en el colegio, la maestra quería quedar bien con la directora y decidió recolectar pisto entre las alumnas para darle un regalo. Para lo único que le alcanzó fue para comprar un zeppelín de esos de pan. Como vimos que estaba muy simple el regalo, YO (la salvadora del mundo) dispuse ofrecerme para decorarlo.
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Nos juntamos en casa de una compañera y entre las dos, hicimos un manjar de esos de maicena, que nos quedó todo crudo. Embadurnamos el zepelín y todavía le pusimos unos chicles de bola y ositos "gummi", como adorno. Para más joder, lo envolvimos, así pelado, en papel de china y luego, de regalo, el cual se pegosteó todo, pero así lo dejamos. Al siguiente día, se lo llevamos a la maestra, quien como lo vio ya envueltito. Rapidito nos mandó a dejárselo a la directora. Nosotras se lo entregamos, por puro chingar, sólamente en nombre de la señorita, y lo recibió muy contenta. De seguro, lo feliz se le quitó cuando abrió el regalito, pues parece que no le habló a nuestra maestra por varios días. Qué mate de risa, muchá.
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Aventuras de éstas, tengo un montón, pero con lo que quiero terminar este relato, es que como yo era re-malcriada, mi mamita linda ya me había advertido que si me oía decir otra mala palabra, me iba a quemar la lengua, porque ni ella ni mi papá decían groserías. (Verdaderamente, no sé de donde salí yo así). A mí, como todo me venía "del norte", ni caso le hice. Así que una tarde, cuando llegaba mi mami de su trabajo, me encontró maltratando a una señora de la vecindad. Me estaba bajando de una escalera, a donde me había subido para ver del otro lado de la pared, hacia la otra casa. ¡Ay ay ay! mi mamá me oyó cabalito, cuando le decía a la vecina:...- !Cállese vieja cerota!
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¡Ja!, para qué quiso más mi madrecita. Me fue a terminar de bajar de la escalera y, tal como me lo había ofrecido, agarró una carterita, encendió un fósforo y me decía:
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- Va, por malcriada te voy a quemar la lengua...¡sacála, pues!...
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Yo por babosa si abría la boca. Allí tenía bien prensados los labios. Pero como era chiquita, no dejé de asustarme un poco. Miraba que mi mamá ya no aguantaba la risa. Y yo, por dentro, me preguntaba: "¿Y mi mami, creerá que yo voy a sacar la lengua?"
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Ahora nos reímos de todas esas babosadas, pero creo que el conato de incendio lingual, al menos me sirvió para ver pa´todos lados antes de decir una mala palabra y fijarme bien si no estaba mi mamá cerca.
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Pienso que todos los patojos tuvimos, tienen y tendrán algo de South Park. Algunos, como yo, son francos, irreverentes, mal hablados y traviesos; pero todos, con gran inocencia y mucha nobleza en el corazón para salvar al mundo. Claro que las malas palabras no se dicen frente a los papás, por el peligro de resultar con la lengua chamuscada.
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Advierto que ahora ya se me olvidó el Kung Fu.
Saludos a Marilena, Vilmita, Esmeralda y la Chiqui. Gracias por aguantarme tanta babosada. Y las que me querían pegar...les juro que ya no me acuerdo ni quiénes fueron.
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Foto:http://www.antena3tv.com/southpark/ La versión española de South Park, debe de ser muy buena. Con lo naturales que son los epañolitos, ¿se oirán igual las malas palabras?

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