CULO NO ES EUFEMISMO, NI DISFEMISMO, PERO DA LO MISMO
Siempre he dicho que no hay como ser espontáneo, pero sin pasarse, claro.Uno de mis mejores amigos es español, un hombre muy culto y con la frescura encantadora, propia de los ibéricos de buen humor. Le fascinan los postres y todo lo que desemboque en dulzura, por lo que un día lo quisimos agradar llevándole un cono lleno de nueces garapiñadas. En la sobre-mesa, se dio a la tarea de terminarse los dulces y cuando más distraídos estábamos, dijo de la manera más natural: - Se me ha quedao una pegada en el culo.
Yo, principalmente, brinqué no por la palabra pues ya saben como soy, sino que el salto era para reírme imaginando que hablaba de otra cosa...pero reparé al ver que mi amigo estaba de lo más entretenido y para nada inmutado, tratando de sacar la última nuez del fondo del cartucho de papel.
- Ustedes en América se hacen tanto problema con algunas palabras, que son de lo más naturales. Se exaltan al oír la palabra "culo" y hasta se ofenden si alguien la dice. Si culo es culo, como mano es mano, como cara es cara. Culo es las dos nalgas y la raya. Culo es el fondo de algo, o el útimo chupito que queda en una botella.
Eso mismo decía el difunto gran catedrático universitario de radiodifusión, Roberto Molina, quien nos recalcaba que las vulgaridades las ha formado la misma sociedad al no llamar a las cosas por su nombre real, fruto de los tabúes. Un día escribió en el pizarrón la siguiente lista:
Pene - Vulva - Coito - Culo
Y solicitó que pasarámos a escribir al menos un nombre popular a cada una de ellas.
Qué bueno que no era por acá, porque con ciertas falsas morales, quién sabe de qué lo hubieran acusado, pero creo que los demandados íbamos a ser nosotros por la ensarta de cosas que pasamos a escribir. Sin exagerar les cuento que ese pizarrón se llenó hasta en las orillitas. Lo más divertido fueron las carcajadas de todos, tanto que algunos pasábamos a escribir lo que se nos ocurría, literalmente doblados de la risa.
Los eufemismos, disfemismos, neologismos y localismos iban de los más comunes, sencillos e inocentes, a los más ocurrentes e inusuales, pero todos nos resultaron conocidos. De los que me acuerdo, aquí les paso algunos citados respectivamente:
Pajarito- Pan- Hacer aquello- Pompis
Pipe- Pusa- Chimar- Chiquito
Chile- Cuca- Coger- Fuste
Pipiriche- Sapo- La mera acción- Fundío
Pito- Rafáila- Agarrada- Retaguardia
Paloma- Concha- Cuchiflix- Culiche
Cuento- Pashte- Chanflaina- Chunche
Plátano- Mojarra- Polvo- Cucu
Podríamos llenar el blog con tanto circunloquio, que al fin tratan de llamar de otro modo ya sea dulce o más "pesado", lo que ya tiene nombre y que se ha vuelto tabú; para esconder algo que existe y que tal vez, no estamos dispuestos a decir, especialmente para guardar ciertas composturas. O por el contrario, para ofender.
Tan fácil que fuera llamar las cosas por su nombre...a lo mejor los niños aprenderían a ver todo con naturalidad, pero a la vez con respeto y a hacerse respetar. Es curioso que haya gente que se escandalice más si un niño usa la palabra "pene", o una niña "vulva". Hay quienes hasta se ríen o se sienten incómodos, pues les suena más natural que digan "palomita" o "cuquita".
Peor todavía si un niño va a decir,"Te doy una patada en el culo". Más que por la intención de la patada, sería castigado por utilizar la palabra culo.
Dicen que mi papá cuando era chiquito, no muy quería hablar y tenían de tía a una de esas señoras de antes, muy persignadas y respetuosas. Llegaron con ella mis tíos mayores con la novedad de que ya hablaba el niño. La tía Tacha, muy atenta y dulce como era, cuentan que se agachó a ver a mi papá de cerca, al tiempo que le preguntaba: ¿Chuuuuy, ya habla el niño, no? Haber dígame algo papito. Y mi papá encogiendo su infantil boquita la miró y le dijo orgullosamente: Cuuuulo.
Susto el que se llevó la tía Tacha.
El vocablo real termina siendo, sucio, obscuro. relegado y escondido (si es adivinanza...dijo el bolo). Cosas de nuestras sociedades, donde culo es culo, pero es mejor no llamarlo así, hay que apodarlo con algún eufemismo, o lo que es peor con un Disfemismo.
Como he dicho siempre, al final lo que cuenta es la intención con la que se usan las palabras lo que las vuelve malas. Muchas veces la hipocresía y la falsa moral han creado estos usos, pero también el contexto cultural y el "miramiento". Mejor seguir el antiguo consejo: A pueblo que fueres haz lo que vieres, y no digas lo que quieres. Pero cuando vayan a España, no se les vaya olvidar que se puede decir CULO, sin miedos. Aunque también por allá tienen sus dichos de lo más chistosos y ridículos, no frieguen.
Sin embargo yo, no importa donde esté ni con quien esté, no sé por qué fregados ante un susto lo único que me sale es decir es un bien gesticulado y explosivo, ¡PUTA!...
Bueno, ya después digo algo mas usual y decente, pero sólo para no romper tanto el protocolo...ji ji ji.
Me da pena, pero ya es como un reflejo...pero estoy segura que no soy la única que reacciona así.
La pícara caricatura por Leo Rios, la encontré en: La banalidad del Mall
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